martes, 15 de enero de 2013

Contaminación en el campo y la ciudad


Contaminación urbana
En las ciudades, la contaminación se produce por la emisión de gases tóxicos, por la gran producción de basura doméstica e industrial, por las aguas servidas, entre otras variables. Todos estos contaminantes afectan a la atmósfera, al suelo y al agua.
La contaminación ambiental o solución se define como la presencia en el aire de materias extrañas y dañinas o al aumento de sus concentraciones. Estas son emitidas en forma de gases o, bien, como minúsculas partículas sólidas.
Todas estas materias difieren apreciable mente en la reacción y el tiempo de su presencia activa en la atmósfera, motivo por el cual su incidencia sobre la salud del ser humano y los ecosistemas es muy variada.
El smog foto químico es un fenómeno común en varias ciudades del mundo y está compuesto por gases dañinos como el ozono troposférico o los dióxidos de azufre. Estos se originan luego de que los óxidos de nitrógeno que están en el aire se ponen en contacto con los rayos solares. Los óxidos de nitrógeno -que en la atmósfera se presentan como una densa capa similar a la niebla- son sustancias emanadas por los vehículos, las industrias y en menor medida los sistemas de calefacción, todos los cuales necesitan de petróleo y sus derivados (como la bencina y la parafina) para funcionar.
Otro contaminante del aire es el polvo en suspensión que consiste en pequeñas partículas de polvo o arena que se levantan desde el suelo cuando se barre, por las corrientes de aire, las vibraciones, las pequeñas explosiones o el fuego. Este fenómeno se da, especialmente, en invierno y se puede prevenir regando antes de barrer, evitando cortar árboles, ya que estos captan el polvo en suspensión, y no quemando basura.
Los residuos o basuras domésticas (plásticos, cartones, papel, restos de comida, envases de vidrio y de metal) no solo ensucian la ciudad por sí solas al estar acumuladas y porque muchos de sus componente no son biodegradables (tardan muchos años en descomponerse), sino porque afectan también de manera importante al aire.
También, estudios realizados señalan que los vertederos son fuentes de proliferación de microorganismos, ya que la basura, al encontrarse muy cubierta, apenas se descompone.
· Aguas contaminadas
El agua que se bebe y ocupa en las ciudades debe estar limpia y sin ningún tipo de residuos tóxicos, pero algunas veces se infiltran en las capas subterráneas productos químicos, residuos urbanos, agrícolas e industriales que terminan por contaminarla. Por ello, hoy se está purificando en las llamadas plantas de tratamiento. En ellas se realizan varios procesos que se agrupan en tres fases:
Tratamiento primario: incluye la eliminación de arenillas, la filtración, el molido, la floración (proceso químico que facilita la decantación del agua) y la sedimentación.
Tratamiento secundario: implica la oxidación de la materia orgánica disuelta por medio de lodo activado con bacterias, el cual luego es filtrado.
Tratamiento terciario: a través de procesos biológicos avanzados para la eliminación de nitrógeno y métodos físicos y químicos, como la filtración granular y la absorción por carbono activado, el agua queda finalmente purificada.

Contaminación del campo
Las actividades humanas en el campo tienen un gran impacto en la naturaleza, ya que pueden causar daño a los ecosistemas y su biodiversidad.
En esta zona, lo más frecuente es la contaminación por los siguientes agentes:
· Pesticidas o plaguicidas: estas son sustancias químicas que se utilizan para matar o repeler la acción de pestes o plagas (insectos, arácnidos, etc.), pero que debido a su permanencia en el suelo (varios años, incluso) pueden resultar nocivas, porque afectan su composición natural. Además, estos químicos pueden matar a otros organismos, deteriorando algunas cadenas alimentarias o, simplemente, acabando con dichas especies.
· Herbicidas: son productos químicos que se usan para matar malas hierbas o plantas indeseables en terrenos cultivados. Estas tienen un efecto similar a los pesticidas, porque afectan el suelo, pero en este caso pueden dañar a otras especies. Por ello se deben ocupar en dosis adecuadas y tapando el resto de las plantas.
· Fertilizantes químicos: las plantas elaboran parte de su alimento extrayendo agua del suelo y oxígeno, hidrógeno y carbono del aire, pero para completar su alimentación necesitan de nutrientes. Los fertilizantes químicos (artificiales) potencian dichos nutrientes o agregan otros de manera tal que las especies vegetales de las tierras cultivadas se desarrollen de manera óptima. Sin embargo, el uso excesivo puede afectar el suelo, el agua y a otras plantas.

· Deforestación: la reducción del bosque causada por la tala indiscriminada o quema excesiva para conseguir terrenos para el cultivo agrícola trae consigo un aumento en los niveles de CO2 en la atmósfera, ya que los árboles guardan en sus fibras dicho compuesto, y cuando se cortan, este gas se libera hacia el exterior, contribuyendo a incrementar el efecto invernadero. Además, si los árboles o arbustos son quemados se liberan cantidades extra de CO2 al aire.
· Desertificación: es la degradación continua de las tierras secas producto de las actividades del hombre (sobre pastoreo, cultivo agrícola, deforestación, etc.) y las variaciones climáticas (avance de los desiertos en épocas de sequías y su retroceso en periodos de abundantes precipitaciones). Una de sus consecuencias es el aumento de la sedimentación de los ríos y lagos.
· Erosión: el viento y el agua arrastran el suelo fértil hacia otros lugares distintos de su origen, afectando a esos otros ecosistemas que reciben este material ajeno. Así, por ejemplo, los sedimentos empujados al mar se depositan como residuos y cambian la composición del fondo marino, sepultando vegetación y tapando cuevas.
Cabe destacar que la erosión de los suelos se acelera por la destrucción de la capa superficial del suelo, producto de malas técnicas de cultivo, el sobre pastoreo y la quema de vegetación o tala del bosque.




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 Rosa A. Borjas Jáquez

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